Maitena Coronel Massolo

Suicidio

¿Se han preguntado alguna vez si el suicidio es el
método más valiente o el más cobarde de morir?

Muchos lo ven como una salida, 
pero otros se lo imaginan como una herida.
Una herida para su alegría, una herida para su familia,
una herida que puede dejar marcas, una herida para su sonrisa.

Es difícil la decisión, ya que se necesita el valor
de poder suicidarse, de ser libre,
de poder ser vos, pero recuerda esto: 
aún podemos oír tu voz.

Una voz suplicante, cansada,
y mayormente \"exagerada\", pero en el fondo,
muy muy en el fondo, es una voz agotada. 
Agotada de pedir auxilio, agotada de pedir ayuda, 
agotada de quedarse muda, y con la duda.

Pero, hay que acercarnos a Dios y decir:
gracias por darnos el vivir, pero ya no puedo seguir.
Él te responderá: 
No temas, porque las noches de tormenta van a cesar y finalmente vas a poder continuar.

Continuar con tu vida, a base de alegría,
continuar con tu encendida, a base de armonía.
Solo confía, y veras los resultados,
que muchos no lo notan, pero que son soñados.

Pero...  ¿Qué sucede con las personas que
opinan que es cobardía? 

A decir verdad, nadie sabe lo que le sucede al otro día a día,
no sabemos qué le pasa por la cabeza ni cuántas
calorías a comido al fin del día, 
pero que podemos ayudar, eso sí es empatía.

No podemos huir de los problemas, 
pero si los podemos enfrentar,
podemos luchar y ¿Quién dice que no?
Hasta podemos ganar.

Aquí el problema no se trata si es ser \"valiente\" o \"cobarde\",
mejor dicho, es mirar a la persona antes de que esta se quebrante.
Podemos observar y decirle: Ey, ¿Estas bien?
Antes de juzgarla y más cosas también. 

Gracias a Dios, podemos avanzar,
un paso y otro paso, hasta poder lograr.
Y finalmente, esos pensamientos cesarán,
y con su ayuda, TODO LO PODRÁS.