Vuestra sangre cubrió de rojo la parda tierra;
el asesinato fue consumado.
Nuestras espaldas muestran las llagas
hechas a culatazos;
nuestros ojos lloran lágrimas de coraje;
el rojo amanecer ya llega.
Nuestras gargantas no callan,
y si gritan;
nuestros puños golpean las nieblas;
el rojo amanecer ya llega.