Sheilo Sanz

SOBRIA MEMORIA.


SOBRIA MEMORIA.

 

La imponente bruma caída,
es fundida en vaporosa escarcha. 

Donde todavía cubre todo aquello,
¡ que intentamos mirar !

Desde el umbrío véspero,
que pronto... ¡ ahora se acerca !

Mientras aún seguimos detrás,
de esos declinados vestigios.

Que huyen entre ocultos,
y confundidos umbrales.

Todavía desafiando
tanta densa niebla.

Sin embargo...

Ningun aparente destino... conquistado con inteligencia.

Todavía se encuentra olvidado.

De cada sobria memoria,
¡ que aún persiste sola !

¡ Cuando ha estado ahí !

Como extraviada...
sin ningún posible retorno.

Desde hace algún inexplicable, tiempo paralelo.

Son pensamientos
suspirando nostalgia.

Como intentando
sostener instantes.

Que inspiran otras igneas  alboradas nacientes.

Quizás evadiendo tanta incinerada brecha fenecida.

Está esa hora tan vencida,
sosteniendo un sibilante rastro.

Desde cada ráfaga envolvente,
que con mucha prisa,  ¡ se aleja !

Es donde ha quedado detenida.

Esa silenciosa ignorancia  abstrusa.

Con tan incesante omisión,
de lo nunca,  todavía sentido.

Que nunca tuvo sabido
nombre definido.

Como diminuta acepción señalada.

Se va languideciendo
un pasmoso horizonte.

Donde se ha fijado un umbroso
reflejo marchito.

Sobre el follaje reverdecido,
que recibe oculta sombra.

Mientras suda dolor petrificado,
el endurecido suelo calcinado.

Que inmortaliza un letargo,
de humeantes vapores grises.

Durante bermejas tardes caídas.

Que se alejan con discreta melancolía.

Sin voz todavía conocida.

Donde también una inesperada ansiedad,  estremece con prontitud.

Tangible vivencia accidental,
reprimida de repente.

Ante el callado firmamento,
que no parece despedirse.

Quizás todavía,
mirando indiferente.

Está aquella figura que observa.

Tanta irónica agonia que resiste
el confundido campo reseco.

Mientras espera
esa loable brisa.

Vestida siempre...
de verde esperanza.

Sin embargo...

Todo aquello que aguarda
pronto amanecer.

También vuela,  con las impolutas auras bermejas.

Que tanta admiración inspiran,
desde la refulgencia calmada.

Absuelta de disruptiva inserción.

Todavía trayendo aliento fresco, desde gélidos lugares.

Se transforma otra eclosión.

Que ha parecido desfogarse, 
de todo firmamento ausente.

¡ Pero que ahora desde  ahí !
solo anda buscando aliento.

Con pronto y deseado refugio,
¡ tan intacto de mágico abrigo !

Para cobijar la negra frialdad,
que trae la desconocida noche.

 


Autor....Consuelo Sanchez