Hay amores que el tiempo no puede borrar,
porque han dejado sus raíces escondidas,
en el fondo del alma se han quedado a morar,
y por siempre en el corazón viven encendidas.
Hay recuerdos muy gratos de aquellos viejos amores,
de aquellas tardes contemplando juntos el mar,
cuando el cielo se vestía de hermosos colores,
y nuestros sueños parecían nunca terminar.
Hay amores que el tiempo nos hace recordar,
por las noches aquellas de ternura y pasión,
son recuerdos que nunca se van a marchitar,
porque viven para siempre dentro del corazón.
Hay amores que regresan en la calma de la noche,
cuando el silencio tenue nos invita a recordar,
y aunque el tiempo haya cerrado con su broche,
basta un recuerdo para volverlos a despertar.
Hay caricias que perduran más allá de los años,
y palabras que jamás se pueden olvidar,
aunque la vida nos haya causado desengaños,
hay amores que se niegan para siempre a terminar.
Porque amar de verdad no conoce la despedida,
ni distancia, ni silencio, ni final, ni olvido;
hay amores que se quedan para toda la vida,
porque nació en el alma… para ser querido.