Busco un incendio perdido
en los bolsillos de mi abrigo.
Si lo ven no alcen la voz,
pues se asusta fácilmente.
Es a la vista inofensivo
y pequeño como un ratón,
mas hay oculto en su temblor
un secreto iridiscente.
Busco un incendio perdido
entre los pliegues del reloj,
creo que el granuja se escapó
al cruzar por aquel puente.
Se hace tarde y hace frío
si lo ven avísenme,
pues lleva el timón de mi navío
y siento naufragar la mente.
Busco mi incendio perdido
lo necesito urgentemente,
pues a él confié la suerte
de mi impaciente corazón.