Edel Vicente González Pérez

Las dos caras del silencio. Sextetos

La quietud donde el eco se detiene,

anclado al sonido, da su batalla,

surge una voz que a la razón sostiene,

como un trueno sordo que la mente halla.

Es el fragor que del silencio viene,

y en su refugio la conciencia encalla.

 

Allí el alma contempla su figura,

y en ese abismo de la paz sincera,

está la verdad que el ruido conjura

la reflexión que el corazón venera.

En el silencio la razón madura,

y el humano su esencia recupera.

 

En el mutismo, el afecto se muere,

la dulce voz detiene su batalla,

surge un rencor que la mente prefiere;

un trueno sordo que en el pecho estalla.

Es el barullo del látigo que hiere

y un largo muro la verdad acalla.

 

Entonces su amor contempla la ruina,

en ese abismo de la duda fría;

y el peso del rencor tras la cortina,

con amarga pena el desdén envía.

En silencio el desencanto cocina,

la fuerza de aquel amor que se enfría.