El principio de escribir,
donde hiero el cuaderno
mientras mi lápiz espera
una reacción.
No se queja, solo espera,
como tanto yo espero
en esta habitación
que se hace pequeña,
a veces inmensa.
Pienso, imagino, miro,
y solo estoy en este sitio;
mi mano se adormece,
mis sentidos no atienden.
Estoy solo, nadie viene,
nadie llegará.
Creo sentir la reja abrirse,
era otra, no era aquí.
Por un segundo creí
que era todo un mal
sueño en mí.
Suelto el lápiz,
cierro todo,
abro mi puerta.
El viento entra,
lo que espero no llega.