FRANCISCO CARRILLO

otoño…

Ya no tenía el café 

el mismo sabor de antes

ni fueron igual las tardes

ni fue igual, el anochecer

no fueron iguales caminos

cuando hoy me los ande

el paseo por las calles

no.. no pudieron ser iguales

todo estaba distinto. 

 

Ya no estaban los colores

de las hiedras en paredes

ni el bramido de la fuente

ni de las rosas olores,

no escuché de ruiseñores 

su canto antes presente

ni amaneció de repente

todo quedó.. en ausente

hasta el sol era distinto. 

 

Todo pasó sin motivo

sin motivo, fue carente

solo hojas en el suelo

árboles secos, inertes

como espectros blanquecinos

todo cambió, hasta la suerte

del verano más caliente

al otoño seco y frío 

toda la vida, fue muerte. 

 

Ya cambiaron por abrigos

camisetas, bañadores

donde antes hubo flores

fue recuerdo en primavera

hoy adornan ramas secas,

los campos y los balcones

todo cambió en colores

en olor, hasta en belleza

cambiaron sin más las noches. 

 

Cambió la estación a otoño

dejando grises los bosques

y alimentan chimeneas

la carne talada, de alcorques

de nogales y madroños,

ya no está la zarza espesa

ni el cantar de las chicharras

del verano, ya no hay nada

todo cambió a tristeza. 

 

Ahora lucen los caminos

alfombras, de hojas secas

cuerpos desnudos se muestran

 cual gigantes de madera

pareciendo adormecidos,

todo cambió en un suspiro

los rocíos, por la niebla

el calor, por ese frío 

que el otoño siempre lleva.