Alberto Escobar

Parada

 

 

Es un asno de Buridán,
parada en medio 
de dos henos. 

 

 

Algo en su cimiento 
se opone, empieza 
a sentir pero no quiere,
la compromete, ella,
ya forjada en la indecisión,
decide sin saberlo
porque siempre se decide,
y es que el dolor es grande
cuando se rechaza
una senda. En sueños,
la imagen de lo rechazado
se presenta, en pleno conticinio;
los ojos se abren
cual puertas de un castillo,
y el sueño se va, a otra parte.
Ella sabe, experiencia mediante, 
que una mano, de quién 
nadie sabe, le agarra sus riendas,
y la lleva por donde conviene. 
Ella sigue así, hoy, y nada,
todavía, ha ocurrido 
que la haga decidir. 
Debe de ser un ángel.