Cayó el titán que al viento desafía,
el rey que hace temblar la cordillera;
calló la voz del trueno en la carrera
y el sol perdió su luz por ese día.
No fue un rival quien pudo su porfía
romper, ni una montaña fue barrera;
fue causa de una piedra traicionera
que el muro se cruzó en su travesía.
No cede el mito al elevar su vuelo,
ni el águila al caer desde una estrella
se queda lamentándose en el suelo.
El héroe que escribe su epopeya
vendrá de conquistar de nuevo el cielo
por más que un tropezón le deje huella.