Cuando no sé cómo llorar, escribo, supongo que es mi manera de sacar todo eso que durante el día voy dejando para después, porque durante el día siempre hay algo que hacer, alguien con quien hablar, algún pendiente, cualquier cosa que sirva para no quedarse demasiado tiempo pensando.
Y luego llega la noche, ahí ya no hay mucho que hacer, es cuando me doy cuenta de que algunas cosas todavía me duelen, no siempre sé exactamente qué, a veces es una persona, a veces un recuerdo, a veces simplemente ese cansancio que se va acumulando y que uno no sabe explicar.
Quisiera llorar, pero no me sale, y no es que no tenga ganas, es como si algo dentro de mí dijera: aguanta un poco más, mañana vemos, así llevo bastante tiempo, aguantando, haciendo lo que tengo que hacer, contestando que estoy bien, riéndome cuando toca, incluso hay días en los que realmente estoy bien y pienso que quizá ya pasó, que quizá ya lo dejé atrás.
Pero después llega cualquier cosa, una canción, una fecha, una noche demasiado tranquila, y vuelve, entonces escribo, no sé si lo hago bien, tampoco importa mucho, a veces escribo cosas que jamás le enseñaría a nadie, otras veces empiezo sin saber qué quiero decir y termino hablando de algo que tenía guardado desde hace tiempo.
Es curioso cómo funciona la cabeza, uno cree que ya olvidó algo y de repente una frase te demuestra que no, escribir me ayuda a entender eso, no me sana, no me quita lo que siento, pero por lo menos puedo ponerlo en algún sitio, y cuando está ahí, afuera de mí, parece un poco menos pesado.
Quizá eso es lo que busco cada vez que escribo, no que alguien me diga que todo estará bien, ni que me tengan lástima, sólo poder dejar de cargarlo durante un rato, hay cosas que nunca digo porque ni siquiera sé cómo decirlas, así que las escribo, quizá algún día pueda hablar de ellas.
Por ahora me basta con esto, una habitación en silencio, el teléfono a un lado y unas cuantas palabras que nadie me pidió, y aunque parezca poco, después de escribirlas siento algo que no sentía antes, respiro un poco mejor, y por esta noche, eso me alcanza.