Te besaría las manos, admirando tu fuerza,
amando cada creación que las mismas inventan.
Te besaría en la frente para darte seguridad,
a la vuelta de tu mente, a la esquina de tu pesar.
Te besaría en el cachete para transmitirte felicidad,
ahí donde terminan las sonrisas,
la más genuina muestra de alegría.
Te besaría los labios, ofreciéndote mi verdad:
cada cumplido, promesa y palabra
que te pueda otorgar.
Cada suspiro de amor, cada risa de alegría,
cada íntimo susurro
que marcaría el final de un nuevo día.