Nada puede compararse
con una lanza atravesando mi pecho,
tan rápida como el flash
de una cámara antigua
que todo lo ve.
Sus pupilas perdieron la luz
ante mis ojos,
y la soga, su rigidez.
El aire se escapó de su interior
y del mío
casi al mismo tiempo.
Quise irme con él,
pero fue demasiado rápido.
Se separó de mi vida
y ahora sé
que no podré alcanzarlo.
Quisiera construir una morada
para su descanso,
un lugar al que pueda volver
en cada ocaso.
Sería su hogar.
Sería mi redención.
Y si algún día
pudiera volver a encontrarme
con sus ojos tristes,
quizá entonces
sabría qué hacer.
Paul Dix