Hay ojos que hablan,
que cuentan historias.
Son gritos congelados
en pupilas de escarcha.
Son pena que se asienta,
que se echa a dormir,
que se vuelve compañera
y ya no se quiere ir.
Son portazos secos
en la madrugada,
con los oídos tapados
para no escuchar nada.
Son labios rotos
por la mañana,
y una sonrisa
disimulada.
Son ilusiones
y sueños con alas,
buscando rendijas
pa\' echarse a volar.