Me resulta imposible concebirlo.
No puedes ser ajeno a Dios,
seas quien seas,
tengas la mente así o asá.
Es más, te digo tu problema:
El ego desmedido.
¿Ya sabes hacia dónde estás remando?
Ten bien claro que tú eres el único
hueco entre los océanos.
No mereces siquiera mi palabra
al menos agradece mi visión.