Sin nada que demostrar
ni nadie a quien convencer,
no tengo que responder
de lo que escribo al versar.
Tan solo busco el latido
que brote de la verdad,
sin atarme a la piedad
de un juicio ya conocido.
Que vuele el verso sincero
lejos de la vanidad,
buscando la claridad
del sentimiento primero.
Libre de toda cadena
que quiera atar el papel,
escribo siéndome fiel
a mi verdad más serena.
Que en “Poemas del Alma” quede
mi palabra sin guardar,
sin buscar a quien gustar
ni la norma que conceda.
Classman