Autor: Dario Daniel Lugo
Un arco de piedra tendido sobre dos vacuidades.
Cruzar el puente no garantiza llegar a una orilla diferente;
el destino es la experiencia misma de la travesía sobre la nada.
Bajo los pies, la gravedad se distorsiona.
No hay abismo abajo ni cielo arriba:
todo es una misma masa de penumbra constante.
El viajero del no-lugar aprende a caminar sin suelo,
sostenido únicamente por el rigor de su propia voluntad.