Luisa Arciniegas

Somos como las hojas de los árboles

Somos como las hojas de los árboles,
verdes y vibrantes,
anhelando el viento
para danzar y cantarle al cielo.

 

Luego, amarillas y desgastadas
por el tirano tiempo
que, silencioso, llega.

 

Marrones y secas, ya sin aliento,
van cayendo como lágrimas
sobre el suelo.

 

Y entonces, sin hojas,
solo quedan el tronco y las ramas desnudas,
extendidas hacia el firmamento.