Catexia
La vida es un tablero que despliega
mosaico de esperanzas y temores;
y en esa gran batalla hasta entra y juega
el alma entre las sombras y colores.
Avanzan los humildes con premura,
pequeños en su marcha cotidiana,
sabiendo que al final de la llanura
aguarda ya la gloria soberana.
Contempla los encuentros y caídas
que ocurren al cruzar la encrucijada:
a veces, por buscar muchas salidas
se deja así una alianza sepultada.
Por eso hay sacrificios que en el pecho
nos duelen más que grietas en la mente,
mas todo cazador bajo su lecho
conoce que avanzar está hacia el frente.
Pues quien sufre el camino nunca duda
que el éxito es mudar de incertidumbre.
El alma suele ser un poco ruda
y es donde no se pierde la costumbre.
Hay quien salta los muros del camino,
según para burlar lo que hay enfrente;
en cambio, tal coraje repentino
exige un rumbo audaz y diferente.
Pero otros, que de lado, la mirada
dirigen siempre fieles a la espera,
en una línea recta y prolongada
se encuentran compitiendo en la carrera.
El rival más tenaz no es el que miras
plantado ante el camino en el comienzo.
Tan solo está al descuido en lo que aspiras
y teje un laberinto como un lienzo.
Entonces, en este juego cada pieza
no importa igual que al hecho de estar vivo.
El hombre por común naturaleza
se juega en el tablero su motivo.
Samuel Dixon