Nací donde el agua
tiene sal en los labios.
Mi madre dijo:
Este niño
viene del lago.
Y el Lago Enriquillo
se quedó mirándome.
Era grande.
Más grande que mi casa.
Más grande que el miedo.
Las montañas
lo cuidaban
como cuatro manos.
Y una garza
blanca y antigua,
pasó junto a la puerta
como si ya supiera
mi nombre.
Emiliodr/Agosto 28/26