Caminar a tu lado es, quizás,
descubrir el mundo.
No es que mire la vida
de una forma diferente,
es que vivo cada segundo junto a ti
como si fuera el último.
Caminar a tu lado es descubrir,
en la mirada de las estrellas,
que ellas reflejan, a pesar de la distancia,
la luz que hay en ti.
Y no porque algún día
hayan dejado de brillar,
sino porque su luz, a pesar de la distancia,
suele iluminar mis ojos.
Caminar a tu lado es despertar
en las mañanas
con un sinsabor en mi boca
que solo tus besos pueden borrar.
Y con tus besos recorro tu cuerpo
y logro despertar el brillo de tus ojos.
Caminar a tu lado es reconocer
que hay vida después de lo vivido,
cuando llegué a pensar
que ya no había más.
No te estaba buscando,
pero gracias a la vida
me supiste encontrar.
Caminar a tu lado es soñar juntos
con un mañana
que, en nuestros sueños,
se convierte en realidad.
Y trabajamos día a día,
a través de la paciencia,
para convertirlo en realidad.
Por esta y muchas más razones,
he decidido contigo
no dejar de caminar.