Ahí va aquel vaquero atento,
de lo más contento,
sabiendo que es responsable,
pues es admirable.
De lo más respetuoso,
siendo de los más peligrosos,
como un trabajador,
hace su trabajo con valor.
Aun enfermo, no se rinde,
no hay nadie que lo desafíe,
pues su puntería mejora
cada día, segundo y hora.
Siempre de lo más sincero,
es un hombre de acero,
con todas las pistolas de oro,
y va siempre con decoro.
Autor: Samuel Fuentes