ÚLTIMA TARDE.
Una tarde más se cruza en mi camino
que en el tiempo irá lejana,
pero cerca de mi alma
como un conflicto confuso y triste.
Quisiera estar contigo cada instante,
y compartir con tu amor toda la vida
como el río acaricia
las piedras en la playa,
como el agua refresca mi piel en el verano,
pero, ya ve, hay motivos que nos dividen
y tendré que decirte adiós
aunque me vaya triste.
Esta tarde nuestros caminos
se confunden en lo inesperado de la vida,
y nosotros un nuevo lugar y destino,
conoceremos y viviremos.
Llevaré de ti todos los recuerdos
y los momentos que feliz pasé contigo,
quizá, algún día
nos volveremos a encontrar
y miraremos juntos
el ocaso de las tardes.
Me parece vivir otro momento
como si esta tarde
fuera la más triste de mi vida,
como si no quisiera despedirme de ti,
mientras el desaliento se apodera
de mi cuerpo lentamente,
quisiera desmayarme y nunca separarme
de tus brazos, besar tus labios
y saciar la sed que enloquece
mis sentidos, pero es imposible
cultivar el vergel florido de alegría.
En su mirar encantador
dejaré una lágrima sincera de dolor,
una mirada amable y una sonrisa.
Si no nos volvemos a ver,
ni a cruzar nuestras miradas,
quiero que recuerdes toda la vida
este momento crucial que vivimos,
quizá, sea la última tarde que estemos
tan juntos, ¡tan juntos! como gaviotas
en la orilla del azulejo mar.
Eugenio Soto