JUSTO ALDÚ

CUANDO LA MONTAÑA DESPIERTA

La montaña rugió con voz de espanto,
y el barro descendió como una fiera;
Nepal quedó cubierto por el llanto
bajo la furia gris de la ladera.

No hay muro que detenga su quebranto,
ni fuerza humana frente a su carrera;
pues la tierra, cuando pierde su encanto,
recobra su poder de madre entera.

Casas, caminos, sueños y esperanza
quedaron sepultados en la herida;
y el hombre, ante el poder que todo alcanza,
comprende, así, lo frágil de la vida..

Mas entre el barro surge la confianza:
aun bajo las ruinas, el hombre avanza.

 

JUSTO ALDÚ ©
Derechos reservados 2026