Luis Barreda Morán

La Rosa Que Permanece

La rosa que permanece 

Guardaré para ti una pequeña primavera,
no la que nace perfecta en los jardines,
sino aquella que resiste bajo la lluvia,
la que conserva su perfume
después de haber conocido la tormenta.

Cuando regreses, quizá encuentres
las paredes cansadas del tiempo,
las ventanas cubiertas de silencio,
la sombra caminando por los corredores
donde antes cantaban nuestros días.

Pero no creas que todo se ha perdido.
Hay raíces que trabajan en secreto,
hay semillas que esperan en la oscuridad
el instante exacto de romper la tierra
y entregarle al mundo una flor.

Yo cuidaré lo que quede de la memoria,
recogeré los pequeños fragmentos de luz
que hayan quedado sobre la mesa,
la tibia huella de una palabra,
el eco de una risa que no quiso morir.

No podré salvar todos los caminos,
ni detener el paso implacable de los años;
pero habrá algo intacto entre mis manos:
una flor nacida del dolor y la esperanza,
un último color contra la noche.

Y si algún día vuelves
y preguntas qué quedó de nosotros,
no miraré las ruinas ni las heridas.
Abriré despacio la puerta del jardín
y te mostraré aquello que guardé para ti:

una rosa humilde,
una llama pequeña,
la prueba silenciosa
de que el amor, cuando es verdadero,
aprende a sobrevivir incluso al invierno.

—Luis Barreda/LAB
Glendale, California, EUA 
Noviembre, 2014.