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EL AROMA DE LA SANTIDAD

EL AROMA DE LA SANTIDAD

 

En Lima nació una flor de blancura,

Que al cielo entregó su dulce alegría,

Vivió entre la fe, con el alma más pura,

Siguiendo las huellas de Santa María.

 

Sus manos de seda curaron heridas,

Al pobre que estaba rendido al dolor;

Entregó su luz, sus horas, su vida,

Por amor al humilde, por amor al Señor.

 

En su ermita de piedra guardó su secreto,

Allí donde el llanto se volvió oración;

Espinas de rosas ciñeron su frente,

Y llevó al humilde dentro del corazón.

 

La muerte llegó con su paso pausado,

La Rosa se duerme bajo el resplandor;

Pero su fragancia quedó en nuestro pueblo,

Como una promesa de fe y de amor.

 

¡Oh, Santa Rosa, Patrona de la Policía,

Enciende tu luz sobre nuestra nación;

Dales fuerza para enfrentar la fechoría 

Y devuelve a mi patria la paz y la unión!

 

Autor: Corazón Bardo