La cacha importa fanegas de arrebato energético.
En la bodega se reconoce con mensajes salitrosos.
Agobia el hierro en errores sin perfumes coloniales
sobre un cálido caparazón que desequilibra el sonido.
Prometido, rebota el horizonte silbado de petardo;
especulan las horas fantasmales al avizorar
una mañana cualquiera: luz eléctrica en la razón.
Y el ronco gatillo se alimenta, agrietado, de nada.
El tiempo grasoso es apenas centella en defunción
que materializa quitasoles imprecisos sin recuerdos,
soplo instigador contra la idea.
Tumba del vapor en este bellaco camastro anónimo,
pozos sin fondo, dudas en preposiciones huidizas,
volumen viral del miedo: en su aura vagan sin costillas.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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