Es tan simple, es lo que tengo,
que en cada día de mi vida
me he sentido el miserable más repudiable de todos
que los demás sientan miedo a cercanía alguna
con despiadez, efímera y dañina
que toquen mi alma y se devuelvan en su gracia.
Hoy solo espero pudrirme en cada pensamiento
en el calabozo de mi cuerpo, y la pocilga de mi mente
Mis recuerdos se queden en memoria alguna
y sepan que mi último sentimiento fue de total alegría.