Hay un tornado fuera de casa. Parecía que estaba de paso, pero el techo y las paredes no dejan de crujir; todo apunta a que va para largo. El vaso de agua está medio lleno, hasta el momento lo he racionado. Los alimentos van a caducar. Esta noche haré un festín, comeré todo hasta no poder más; me beberé el agua de un trago y dormiré profundamente, aun con todo este ruido. Mañana saldré de casa, experimentaré lo que se siente al volar. Una vez más la vida me obliga a escoger.