Yo corría descalzo.
La tierra
me calentaba los pies.
El sol
era una moneda
pegada al cielo.
Y el viento
traía olor a sal.
Yo perseguía lagartijas
entre las piedras
mientras los cocodrilos
dormían
su sueño prehistórico.
Nadie me dijo
que allí vivía el tiempo.
Yo pensaba
que solamente
vivían los animales.
Emiliodr/Agosto 27/26