Mis heridas se desangran
por culpa de una mujer,
pues me dejó de querer
y sus agravios no sanan.
Regresó a mi arrepentida,
la ignoré y no perdoné.
Yo jamás olvidaré
el daño que hizo a mi vida.
Ya no me implores clemencia,
tu tiempo ya terminó.
El fuego se consumió
en el mar de tu inclemencia.
Hoy tu sombra se mitiga,
ya no altera mi congoja.
El desdén que me despoja
ya no te quiere de amiga.
Queda el trauma ya vencido
tras tu marcha intempestiva;
hoy mi mente está cautiva
de un orgullo merecido.
Classman