Pretendo yo evitar que recordarte
se vuelva mi rutina.
Me desharé de todo lo que usaste,
incluso las vajillas;
de todos los mensajes que escondíste
dentro de mis camisas.
Arrancaré las flores del jardín,
esas, tus favoritas.
Voy a tirar las fotos donde estás
con tu eterna sonrisa.
Y a vaciar los cajones de mis versos,
los que por ti escribía…
Estoy abriendo puertas y ventanas,
quitando las cortinas,
para que tus recuerdos y tu aroma
se vayan con la brisa.
Ya nada quedará pues voy borrando
tu rastro de mi vida.
¿Y cuánto tiempo más debo esperar?
Aún… algunos días...
percibo tu presencia a mis espaldas,
siento que me vigilas.
Y en esa soledad que hay en mis noches...
escucho que respiras.