Alberto Escobar

Se nos fue...

 

 

Me debes una 
excitación, una sola, 
la que quedó pendiente, 
tú padre tuerce 
la llave justo 
cuando estaba dentro, 
saltamos del sofá
como si un muelle
se hubiese soltado, 
nos compusimos el pelo,
la ropa arrugada, sonrisas,
qué tal, cómo te fue, 
te presento a...,
mucho gusto, voy 
a la habitación ..., 
vale papá, nos miramos
con una risa por dentro,
nos sentamos donde
lo dejamos, exactamente,
y te seguí acariciando,
empezando de nuevo,
justo en el punto donde
lo dejamos, en esa población
de tu geografía ya perdida
para siempre; y nos seguimos
besando, comiendo, devorando
en silencio;
pero...
—no pudimos llegar—.