AMOR VERDADERO
¡Qué fácil es hacer daño
a quien decimos querer,
y condenarle a cien años
de singladura cruel!
¡Y qué inmenso es el error
de creer que la ternura
se alcanza con un amor
forzado con ligaduras!
El amor no es un trofeo
que se pueda levantar
anulando los deseos
de quien juramos amar.
Amemos sin olvidar
que no hay amor verdadero
nacido sin libertad
ni forjado con el miedo.