QUIÉN PERDIÓ
Tú, viviendo acomodado,
como un rey en su mentira,
siempre entre falsos halagos,
honores y pleitesías.
Yo, con apenas espacio,
en una alcoba vacía;
jamás soñé con palacios,
y luché por mi comida.
Tú, firmando documentos,
cambias la historia de un trazo,
y te respetan por miedo
los que saben de tu hachazo.
Yo, viviendo con lo puesto,
alternando dos camisas;
a un abrazo estoy dispuesto,
y no me puede la prisa.
Tú, escalando posiciones,
Impasible ante el dolor;
nunca ataste tus cordones,
porque te los ato yo.
Después de matar mil sueños,
dime en verdad quién perdió:
el que se marchó en silencio
o el que en su cárcel quedó.