Me amarro las tripas
y aprieto la panza.
Hoy he amanecido jodido del cora.
La historia
que fue nuestra,
escrita con carne
y alma,
llevada entre calles,
libros,
relatos de juventud,
antecedentes y promesas,
ha dado vuelta de página
número 25.
No me nombran
ni te nombran.