Yo creía que los veintisiete de cada mes, era un día importante; pero, me di cuenta de que no es así: No todos los veintisiete de cada mes son importantes, solamente los nuestros.
Esos veintisiete que pasaron, el primero que vivimos y nos hizo sonreír, el segundo que presenciamos, lleno de versos y suspiros y de un nuevo año,
“El primer día del resto de nuestras vidas” ¿Te acuerdas?
Luego, vinieron veintisiete llenos de arco iris de ocho colores y así, esos interminables veintisiete en nuestras conversaciones de teléfono y nuestras almohadas comenzaron a conocer el nombre del otro: tu nombre en mi almohada y el mío en la tuya.
Y ya no hubo madrugadas frías, nuestros cuerpos se abrazaban y se abrasaban sin tocarse, encendidos por el deseo de encontrarse y fuimos uno solo en cada encuentro.
Y esas tardes interminables en aquel parque que tan nuestro fuera.
Luego, vinieron postales llenas de colores, música y poesía y nuestro mundo fue cada veintisiete, una continuación de nuestros días.
Ese bolero romántico que entonaba mientras nos tocábamos, “Voy a apagar la luz, para pensar en ti”, “Amanecí otra vez entre tus brazos”, “No sé tú”, “Te extraño” y otros tantos que llenaron de romance nuestras pláticas.
Al fin comprendo que, no todos los veintisiete son especiales, solamente los nuestros: los que vivimos, este que estamos viviendo y los que vendrán.
Feliz veintisiete mi amor.
Alma Erótica
José Luis Agurto Zepeda
Managua, Nicaragua
27 de agosto 2026