Roma.

¿Cómo será el mañana?

No sé, pero me esfuerzo en hacer algo imposible. En adivinar. 

¿Sentirás el olor a vainilla en tu habitación al llegar?

¿Encontrarás mechones rubios castaños en el suelo cuando te pongas a barrer?

¿La cama estará tendida con el olor a suavitel amarillo?

¿O podrás ver tus Chombas mal dobladas en el placard? 

No sé. Pero trato de adivinar si tendrás que preguntarte eso en el momento indicado. O si podrás verme hacerlo toda tu vida. 

Espero mis deseos se cumplan y pueda estar viéndote renegar por mi manera de querer. Renegando porque tu cabeza explota de tanto quererme. 

Espero ser yo, la que te espere todas las semanas en horarios totalmente dislocados. 

Espero siempre ser yo, la que a tus días los deja con las cositas más diminutivas de ver. Eso diminuto, que es amor escondido sobre todo lo que ya doy, porque no siempre quiero verme intensa. 

Ilógica mi cabeza… Porque escribiéndote esto ya soy más que intensa. 

Me gusta vivir tu verano.