Fui Cuerudo de Michoacán
Fui cuerudo de Michoacán, tierra de pura raíz,
donde el orgullo se lleva puesto y no se hace de vista.
Mi sombrero de fieltro, pesado y de ala ancha,
mi traje de cuero, curtido con el alma y la cancha.
Cuerudo no es nombre, es forma de caminar,
es paso firme, palabra firme, y saber respetar.
Vengo de tierras de aguacate, de lago y de sierra,
donde el sol calienta fuerte y se ama la tierra.
Monté caballos bravos, sentí el viento en la cara,
aprendí que el honor no se compra, se lleva y se ampara.
Mi cuero huele a campo, a lluvia, a trabajo duro,
no hay seda más fina que la piel de lo puro.
Fui cuerudo, fui charro, hijo de Michoacán,
llevo la tierra de allá pegada en el corazón.
Orgullo de mi gente, de mis costumbres, mi historia,
ser cuerudo de Michoacán es toda mi gloria.
Aunque ande lejos, nunca me olvido de dónde vengo,
de mi tierra, de mi gente, de lo que siempre tengo.
Fui cuerudo, soy cuerudo, y mientras viva lo seré,
con Michoacán en el alma, ¡hasta el final me quedaré!
Cuerudo de Michoacán, de alma y de tradición,
llevo mi tierra querida siempre en el corazón.