El Poeta Aprendiz del verso
El poeta es siempre un aprendiz:
comienza reconociendo cuánto le falta por saber,
que el arte de decir con belleza y verdad
es camino que se recorre… toda la vida entera.
Aprende a usar la palabra, su herramienta primera:
pesa cada sílaba, mide su fuerza y su sonido,
descubre que hay palabras que sanan y otras que hieren,
y elige siempre… las que construyen y las que unen.
Aprende del silencio, herramienta profunda y sagrada:
que a veces dice más lo que se calla entre líneas,
que el espacio entre un verso y otro también habla…
y que el alma… se entiende mejor… cuando hay pausa.
Usa la observación… lente que todo lo revela:
mira lo que otros pasan por alto sin verlo;
encuentra belleza en lo simple, sentido en lo cotidiano…
y transforma… lo invisible… en algo que se puede tocar.
Afina su corazón… brújula que nunca se equivoca:
porque de nada sirven reglas sin verdad sentida;
lo que el alma dicta… la pluma lo transmite…
y eso… es lo que llega… directo al alma de quien lee.
Y perfecciona el ritmo… respiración del verso:
que fluya como el agua, que galope como el viento,
que acompañe al lector… paso a paso… sin fatiga…
para que al recorrerlo… sienta que respira su mismo aire.
Así… aprendiz siempre… herramientas en la mano:
humilde para aprender… valiente para crear…
sabiendo que el arte no se termina nunca…
pero que cada día… se logra… un poco más… elevar.
NOAH SUBIN