Quiero salir de mis hogueras de tu mano,
sentir que es posible el cielo de tu abrigo,
Iluminando un mundo con sus opacidades,
bóveda donde guardo el amor y las caricias.
Puedo ver el mar desde la ventana de tu corazón,
cuando la tarde se refugia en su alcancía,
yo derramo por ti mis palabras en las veredas,
abrazado a tu nombre recién por estrenar.
Solo tu sacas las telarañas de mi vientre,
dame la luz te lo suplico, con su suave calor,
Y su locura escandalosa sobre el pecho.
Devuélveme el sonido enjaulado y arrasado,
hazme niño por segunda vez, dame el latido,
enséñame la azul salida de este laberinto,
asfixiante enmarañado gris y sucio