Me estoy quedando sola
con el pasar de los años.
Mueren las tardes desnudas
sucumben grises los ocasos.
Perecen las noches eternas
pintándose de negro ávido
y el alba desangra su olvido
como un viejo y rojo trapo.
Son pocas las de ayer que viven,
mis amigas se han mudado.
Han ido ha buscar bajo la tierra,
un sueño más fértil al canto,
y han apagado sus luces
por siempre y sin regreso...
y canta solo el mar, el viento
y la lluvia triste sin verano.
No estoy quedando sola,
ya tengo los pies empapados
y el barro se hace denso,
bajo mi andar cansado.