Si te volviera a ver,
me cruzaría de nuevo en tu camino.
porque no hay nada que prefiera más
que tu mirada cómplice al otro lado de la mesa,
disfrutando de un café al caer la tarde.
Me fascina cómo desarmamos el día
entre recuerdos y risas suaves,
dejando que el tiempo corra sin prisa,
porque contigo entendí que lo verdaderamente grande
habita en la magia de las cosas sencillas.
Al final, las mejores historias no llevan guion;
se escriben solas, desde lo más profundo del corazón.