Existe una tristeza. Ni Vallejo
y Alejandra Pizarnik fusionados,
entenderían todo este complejo
dolor existencial. En mi pellejo
vienen a dar los golpes afilados
de Artemisa furiosa; en el espejo
solo veo la marca de los hados
y unos tímidos ojos apagados.
Existe una tristeza que no tiene
explicación. Lo saben los heridos
que fueron en la noche sometidos
a la furia. Ni el oro de Selene
puede con mi agonía cuando viene
y me deja los ojos derretidos.