Le pregunté:
—¿Cuál es su color favorito?
Y él respondió:
—El negro.
Sonreí, porque el negro
tiene algo de misterio
de noche que guarda secretos
de silencio que dice más
de lo que se atreve a confesar.
Quizá por eso me gusta escucharlo
porque en su oscuridad
también caben los deseos
los encuentros furtivos
y aquello que no nombramos.
Y desde entonces
cuando veo la noche vestida de negro
pienso en usted…
y en todo lo que aún
podría suceder entre nosotros.