OSADÍA.
Hoy podría destruir el mundo
Con mis propias manos.
Hoy podría destrozarlo entero.
Convertirlo en trizas
Hacer de él, cien mil pedazos.
Hoy para nada
Estoy amistosa.
Ni mimosa ni obediente.
Hoy estoy convencida
Que ya es tarde
Para óleos o clamores.
Es muy tajante
La intención que me atañe.
Y definitiva mi última petición.
Atrás quedó la otra,
La que Cariñosa era,
Aquella que en azul,
A la vida veía.
Atrás quedo la hora
De las verdes praderas
De las acacias en flor.
Hoy al hombro cargo
Terciado el fusil.
Y marcho a la guerra
Contra la veterana.
Aquella señora impía.
Señora de la guadaña.
La que jamás atiende
A clamor alguno.
La que destila terror.
Venga señora venga.
Venga…
Ya por mí.
-Atenta le espero-
Martha Patricia 2026