No anhelo conocer, que se aparte de mi mente,
el preciso instante de mi fuga hacia poniente.
Siquiera ver al sol, fuente de verdad ninguna,
ni un albo anciano celta, devoto de la luna.
No rebusco al final un sinfín o un paraíso,
ni el lacerante averno que a lo lejos diviso.
Siquiera un profeta, portando falsa quimera,
ni la nada, el cosmos o la inmensidad requiera.
Vivir soñando, amando, con furia, con pasión,
vivir sin miedo, ni dolor, falto de razón.
Vivir sin destino, ser agua clara e impoluta,
vivir así, en la ignorancia plena y absoluta.