Hoy te he visto, fluorescente,
moviéndote de manera incierta
dentro de un anodino cubo de basura.
Tarde o temprano cubrirás,
con tu ondulante trasiego,
todo recoveco.
Tarde o temprano caerás
en el ardid desplegado
por la inevitable tejedora.
¿Qué fiebre vertiginosa afecta a tus alas?
¿Qué es lo que tu vuelo jamás ha de encontrar?
Tu fluorescencia tornará en gris mortecino.
¡Zumba y centellea mientras puedas!,
no vendas barata tu ausencia.