Iré al mundo en el que estés,
aunque quede lejos, aunque duela el viaje.
Cruzaré silencios, cruzaré meses,
solo por mirarte y hallar tu paisaje.
Si estás en un sueño, yo lo habito.
Si estás en un verso, yo lo escribo.
Si estás en la noche, soy tu grito
que te busca y te encuentra vivo.
No me importa el tiempo ni la distancia,
ni las puertas que se cierren.
Mi amor tiene esa constancia:
donde estés tú, ahí florecen.
Iré al mundo en el que estés,
porque mi casa tiene tu nombre,
y mi corazón ya decidió
que contigo es donde todo es.