Ya nada me sorprende en esta vida.
He visto cuando el tigre impune ataca
y al lince, que de pronto lo acompaña.
He visto a la leona con la arpía
que siempre tras la presa ellas caminan
y van con su maldad mostrando el arma
si acaso alguna presa es muy reacia
y pronto el ego sienten les lastima.
Entonces todo cambia en el esquema,
la víctima termina siendo el tigre
igual que la leona con el lince
que ponen en el cielo muchas quejas
igual que las arpías cuando chillan
creyéndose intocables en sus guerras.
¡Constaten sus arengas!
Ser víctima se ha puesto tan de moda,
si luego alguna «presa» los destroza...